Colectivo CreceT
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A continuación, os presentamos un proyecto en el que la Asociación Colectivo Crece-T está poniendo toda su energía, pasión y capacidades. Un proyecto que surge de la conexión entre un grupo de alumnos y su profesor y que pretende combatir el cambio climático y sus perniciosos efectos de una forma ágil, ilusionante y, sobre todo, implicando a toda la sociedad: estudiantes, trabajadores, empresas, asociaciones, instituciones, … Como decía Eduardo Galeano en una cita que se ha convertido en nuestro lema:

“Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo”

 

Todos los proyectos, todas las ideas tienen una historia detrás, te contamos la de este proyecto.

El “cuento Chino”

Érase una vez un reino, compuesto a su vez por numerosos reinos, que sufrían los continuos ataques de sus enemigos del norte, tribus que habitaban en la actual Mongolia, y que con regularidad aterrorizaban a campesinos robándoles las cosechas, quemando los campos y sembrando hambre y terror. El reino estaba muy divido, cada uno luchaba por su cuenta, a veces entre sí, y cada uno construía su muralla para protegerse. Esa división suponía una grieta en la defensa que era aprovechada por las tribus del norte para avanzar y avanzar.

Pero fue entonces cuando un emperador, Qin Shi Huang, unificó el imperio en el 221 a.C., unió los muros que cada pequeño reino había construido y amplió la muralla común contra esos enemigos del norte. Pronto los efectos se hicieron palpables, los ataques cesaron y, por ello, los herederos del emperador continuaron haciendo lo mismo, construir lo que hoy conocemos como La Gran Muralla China.

En su construcción participaron unos 800.000 trabajadores durante los 2000 años que tardaron en construirse sus más de 21.000 Km. Una historia fascinante y un ejemplo de la perseverancia y fortaleza del ser humano a lo largo de los siglos. Aunque todo hay que decirlo, a costa de miles de vidas truncadas por la esclavitud y los trabajos forzosos.

Muy interesante, pero, ¿por qué me cuentas esto?

Esta será probablemente la pregunta que te estarás haciendo ahora mismo. No es de extrañar. El motivo es que, salvando las distancias, La Gran Muralla China guarda cierto paralelismo con nuestro proyecto. La primera diferencia es que hoy en día el enemigo al que queremos hacer frente es otro, la desertificación. La segunda es que ese enemigo viene para quedarse entre nosotros, o incluso echarnos. Una vez se asienta, difícilmente da un paso atrás.

La combinación de factores naturales y socioeconómicos hacen que España sea el país más afectado por la degradación de la tierra en la Unión Europea y uno de los más afectados de la región mediterránea. Andalucía es una región en especial riesgo. Según publica El País, el 89% de la superficie de Almería, el 33% de Málaga o el 60% de Granada ya están gravemente afectadas por este proceso, fenómeno que algunos llaman “saharización”.

Los efectos de la desertización son muy negativos para la sociedad y combatirlos tiene un alto coste, además de una reducción en la capacidad para producir alimentos y los desequilibrios que esto genera, en el aspecto social, la degradación del suelo ejerce un efecto claramente negativo sobre las comunidades rurales provocando que se inicie un círculo vicioso: a menos alimentos, menos educación, menos salud, menor expectativa de vida y, como consecuencia, la emergencia de un estado de resignación y fatalismo. Algo que alimenta de una manera directa otro fenómeno, la migración y la competición por los recursos que esta lleva implícita.

Como decimos, nuestro enemigo ahora es uno muy diferente al que obligó a defenderse a la antigua China. Es un enemigo incansable, constante, implacable… Un enemigo que lo cambia todo y destruye nuestra forma de vida y ese entorno natural que nos regala tan bonitos paisajes y privilegiada alimentación, manantiales de agua fresca, montañas llenas de vida, valles llenos de frutales cargados de color y huertas a rebosar de hortalizas. Un enemigo que amenaza con cambiar todo eso en muy pocos años si no hacemos nada para combatirlo. Nosotros no nos conformamos con hacer algo, queremos plantar cara a la desertización.

De la misma forma que los chinos se vieron obligados a construir su gran muralla, de semejantes dimensiones, hoy nosotros debemos buscar soluciones frente al enemigo actual. Nuestra propuesta:

La Gran Muralla Verde de Andalucía

Son muchos los muros que el hombre ha construido con la intención de segregarse de otros, son muchas murallas las que persiguen dividir familias, pueblos y países enteros, sirva de ejemplo la que construye Trump. Sin embargo, algunas nacen con vocación cohesionadora y revitalizadora y la que pretendemos construir es un ejemplo en ese sentido.

¿Qué proponemos?

Continuando con las ideas de la Nóbel de la Paz, Wangari Maathai, pretendemos construir una gran muralla de bosque que cruce Andalucía de punta a punta. Así, como suena.

La idea no es algo nuevo, no es la primera vez que se hace. La más reciente se comenzó a construir en 2007 en África con el objetivo de frenar el avance del Sáhara hacia el sur, pero también con el objetivo de generar empleo en las zonas que más se estaban viendo afectadas por el avance del desierto. Se estima que, de no llevarse a cabo esta acción, para el año 2025 el Sáhara ampliaría su superficie actual a 9.000.000 de Km2 dejando inútiles dos terceras partes de las tierras cultivables en África con catastróficos efectos, no solo desde el punto de vista ecológico sino también económico y social por el abandono rural y pobreza de las poblaciones afectadas. Naciones Unidas calcula que 60 millones de habitantes de esa región podrían verse abocados a dejar sus hogares en cinco años por esa causa.

Se planeó que transcurriera a través de 12 países, desde Senegal en el Atlántico hasta Djibouti en el Índico, y ha ganado la implicación de la FAO y la financiación del Banco Mundial. El desarrollo del proyecto ha sido desigual en los diferentes países, pero los efectos allí donde más se ha impulsado no dejan lugar a dudas. Senegal que cuenta ya con 150km de bosque ha logrado mejorar las condiciones de vida de 350.000 personas en poblaciones locales.

Como digo, no es algo nuevo. Un segundo caso lo tenemos en China donde comenzaron otra muralla verde en el año 1970, en este caso para frenar el avance del desierto del Gobi y las enormes tormentas de arena que allí se originaban y que muchos casos llegaban hasta Pekín a más de 1.000 kilómetros de distancia provocando grandes problemas en la ciudad, entre otros, numerosos fallecidos y que la gente no pueda salir de casa en varios días.

Otro proyecto similar fue que se realizó en Estados Unidos bajo la presidencia de Franklin D. Roosevelt y como parte de su New Deal. Dicho proyecto surgió para restaurar los suelos del Dust Bowl, una zona del país que se vio asolada por tormentas de arena intermitentes durante casi una década y que dejó sin hogar a más de 500.000 personas.

Con estos antecedentes y estas cifras, mejor ponerse manos a la obra, ¿no? Dicen los sabios que el pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla. Nosotros queremos anticiparnos y creemos que ha llegado nuestro momento, queremos poner en marcha nuestro propio freno a la desertización, nuestra propia muralla, La Gran Muralla Verde de Andalucía. ¿Te apuntas?

¿Cómo lo hacemos?

Hemos diseñado una plataforma online que nos permite registrar todos los árboles que plantáis y plantamos y utilizar la geolocalización para que pasen los años que pasen siempre puedas saber dónde se plantó tu árbol. En otras palabras, el árbol que plantes quedará asociado a tu cuenta de correo electrónico y siempre que accedas a la web de La Gran Muralla Verde de Andalucía con ese correo podrás ver en un mapa dónde están los árboles que plantaste, las coordenadas exactas. Y eso no es todo, podrás ir creando tu propio bosque asistiendo a los diferentes eventos de siembra que organizamos, podrás poner una dedicatoria a tus árboles, enviar árboles de regalo a tus amigos, seres queridos o empleados. Podrás competir con tu pueblo, tu colegio, tu empresa o tu personalmente con el resto de pueblos, colegios, empresas o personas en un ranking de plantadores que aparecerá en el sitio web. ¿Se te ocurre una competición más sana que esta? ¿Se te ocurre algo más generoso que regalar aire limpio a tus descendientes?

 

¡Te esperamos!

Descarga la presentación en pdf aquí.

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